viernes, 27 de noviembre de 2015

Tarija: Pelea entre menonitas deja un herido de bala

A las 17.45, en la Colonia Sur Campo 4, municipio de Yacuiba, ocurrió una agresión entre dos menonitas, de los que uno resultó con una herida de bala en el pie izquierdo, según informó el comandante de Frontera Policial, coronel Pedro Ramos, quien agregó que el caso fue puesto en conocimiento de la Fuerza Especial Contra el Crimen (FELCC) para que investigue las circunstancias del hecho.

Ramos precisó que los protagonistas del hecho fueron los menonitas Johan W.P., de 26 años de edad, quien agredió con arma de fuego a Francisco W., de 24 años. “Se suscitó un caso de tentativa de homicidio en la comunidad de menonitas, donde habrían estado libando bebidas alcohólicas entre dos jóvenes, luego hubo algunos roces hasta que se inició una pelea entre los dos”, dijo.

Al complicarse el evento entre los dos protagonistas, uno de ellos ingresó a una habitación, de donde sacó un arma tipo rifle calibre 22 de marca americana, con el que le apuntó a su rival al calor de los tragos, lo que generó una reacción del otro, quien le pidió a que no le dispare, pero caso haciendo omiso a las súplicas, el sujeto armado disparó.

Quienes escucharon el disparo se alarmaron, fueron a ayudar al herido y evitaron que el agresor se dé a la fuga.

El herido fue llevado al hospital regional Rubén Zelaya, de Yacuiba, y el hecho fue informado a la Policía. “El galeno de turno nos dijo que el paciente presenta un herida proyectil de arma de fuego en el pie izquierdo, en la región del tobillo”, señaló.

Tras las investigaciones preliminares, el caso fue dado a conocer al fiscal de turno, quien ordenó la aprehensión del agresor, a quien se le cuestionó dónde estaba el arma, sin embargo, éste se negó a manifestar la ubicación del rifle.

“En este caso son ciudadanos bolivianos de nacimiento, además, la ley se aplica para nacionales y extranjeros, no tenemos ningún problema de proceder así”, expresó.

Así viven los menonitas en el Chaco boliviano

La génesis de este colectivo se debe buscar en la Europa central y al favor de la revolución religiosa que se llevaba a cabo en el siglo XVI por los Protestantes de Lutero; en concreto su creación la llevó a cabo Menno Simons (de aquí viene el nombre de “menonita” en alusión a sus seguidores), en la Alemania Protestante y desde entonces hasta ahora se han ido repartiendo por todo el mundo.

Las comunidades de los cristianos menonitas conviven en el Chaco boliviano con la tradición criolla y campesina, pero con sus propias normas: sin luz eléctrica y apartados de la tecnología, desarrollan una vida dedicada a la religión, la agricultura y la ganadería comunitaria.

Caminos polvorientos discurren entre colinas de El Breal-Colonia Sur, una comunidad menonita ubicada en el departamento de Tarija, a pocos kilómetros de la frontera con Argentina.

Súbitamente, los habituales vehículos 4×4 que circulan por las complicadas carreteras bolivianas desaparecen. Solo carros tirados por caballos pueden verse en los caminos.

Hombres y mujeres rubios de alta talla y de ojos claros, vestidos todos iguales, viajan con calma en sus carretas con ruedas de metal bordeando ordenadas viviendas de color blanco, cada una con su propia parcela para el cultivo.

Las mujeres usan largos vestidos y se cubren el cabello con pañuelos y anchos sombreros, mientras que los hombres llevan todo el tiempo los típicos mamelucos vaqueros para el trabajo en el campo.

Sin luz eléctrica, televisión o radio, sus hogares transportan a los inicios del pasado siglo. Entre sí hablan un dialecto del alemán denominado “plautdietsh”, cuyo significado es “alemán bajo”, aunque en las escuelas se estudia el idioma oficial de Alemania.

La única escuela de la comunidad permite estudiar a los niños y niñas hasta los 12 años y no les enseña español. A partir de ahí, aprenden de sus padres y madres las labores que se les asignan, explicó a Efe Abraham Rempel, líder administrativo de la comunidad que acepta visitas turísticas una vez al mes.

La religión también relega a las mujeres a trabajos domésticos y las mantiene fuera de la participación y decisión política de la cooperativa.

Este grupo llegó a Bolivia en 1967, procedente de México, adonde vino desde Canadá en 1922 tras un periplo por Rusia, Holanda y Alemania.