martes, 24 de noviembre de 2015

Tarija: Joven de 25 años se suicida colgándose de un árbol


En la madrugada del lunes, un hombre encontró a su amigo sin vida y ahorcado en un molle en el barrio Lourdes, quien denunció el caso a la Policía Boliviana, que se presentó en el lugar para realizar el levantamiento legal del cadáver.

De acuerdo con datos preliminares dados por fuentes policiales de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), alrededor de las 05.30 del lunes, detrás de la piscina Municipal del barrio Lourdes, en una quebrada, fue hallado muerto un joven de veinticinco años. “El cuerpo se encontraba en posición parado, y se había ahorcado con una camisa que llevaba puesta, la misma la ató al tronco del objeto, poniéndose en el cuello la parte de las mangas para luego dejarse caer, quedando semicolgado en posición perpendicular”, relató un oficial.
En la investigación preliminar se ha conocido, por parte del amigo con quien ingería bebidas alcohólicas diariamente, ambos se encontraban escuchando por una pequeña radio, un partido de futbol entre los clubes paceños de Bolívar y The Strongest, terminado el cotejo, seguían tomando hasta que el joven empezó a deprimirse. Cuando el amigo se durmió, el joven bajó hacia la quebrada.

Cuando el amigo despertó, fue a buscar al joven y lo encontró sin vida, por lo que pidió ayuda.

La Policía llegó al lugar en compañía de la médica forense Ángela Flores, el fiscal de turno y personal de laboratorio de la FELCC, quienes determinaron como causa de muerte una asfixia mecánica por ahorcamiento y que la data de muerte era de diez a doce horas.

El cuerpo fue trasladado a la morgue del hospital regional San Juan de Dios, donde llegaron a las 06.30, y momentos después llegan conocidos y parientes del fallecido, quienes retiran el cadáver para proceder con los actos fúnebres.

De manera preliminar se ha conocido que el fallecido tenía problemas con su familia y que se embriagaba frecuentemente, además de que tenía antecedentes penales, que estuvo detenido en la cárcel de Morros Blancos y que era conocido con el alias de “El Chuchuca”.

PREVENCIÓN DEL SUICIDIO

La depresión es uno de los diagnósticos clínicos más frecuentes, además de ser el trastorno causante del mayor número de suicidios. Es importante dejar claro que sentirse triste o deprimido no es motivo suficiente para diagnosticar una depresión, pues la depresión como síntoma está presente en muchos cuadros psicopatológicos y condiciones médicas. Es decir, que para hablar de un trastorno depresivo han de cumplirse una serie de características. 

Entre las características anímicas más importantes se halla, por supuesto, la tristeza, pero también la anhedonia, o lo que es lo mismo: la incapacidad para sentir placer, el no disfrutar con actividades con las que antes sí se gozaba. En cuanto a lo conductual, existe un enlentecimiento motor general, que afecta tanto al habla como a la gesticulación o los movimientos. La memoria, la atención y la capacidad de concentración disminuyen, pudiendo interferir gravemente en las tareas del día a día.

Un síntoma muy común, que afecta a un 70-80% de los pacientes depresivos, son los problemas de sueño. También son frecuentes diferentes molestias corporales, como los dolores de cabeza y de espalda, las náuseas, el estreñimiento y la visión borrosa.

No se pueden prevenir todos los suicidios, pero sí la mayoría. Tanto a nivel comunitario como nacional, se pueden tomar varias medidas para reducir el riesgo, entre ellas las siguientes:

- Reducir el acceso a los medios para suicidarse (pesticidas, medicamentos, armas de fuego, etc.);

- Tratar a las personas con trastornos mentales, y en particular a quienes padecen depresión, alcoholismo o esquizofrenia;

- Seguimiento de los pacientes que han cometido intentos de suicidio;

- Fomentar un tratamiento responsable del tema en los medios de comunicación;
- Formar a los profesionales de la atención primaria de salud.

A un nivel más personal, es importante saber que sólo un escaso número de suicidios se producen sin aviso. La mayoría de los suicidas dan avisos evidentes de sus intenciones. Por consiguiente, deben tomarse en serio todas las amenazas de autolesión. Además, la mayoría de las personas que intentan suicidarse son ambivalentes y no buscan exclusivamente la muerte.

Muchos suicidios se producen en una fase de mejoría, cuando la persona tiene la energía y la voluntad para convertir sus pensamientos desesperados en una acción destructiva. No obstante, una persona que alguna vez haya tratado de suicidarse no tiene por qué estar necesariamente siempre en riesgo. Los pensamientos suicidas pueden reaparecer, pero no son permanentes y en muchos casos no vuelven a reproducirse.